Wednesday, September 23, 2009

Un Domingo Perfecto

Diciembre en la provincia de Buenos Aires. Verano, sol, cerveza, el torneo apertura. Toda la semana hemos laburado, esclavos de la plata, sudando sin parar. Hemos esperado este día, hemos esperado el fútbol, el asado, un descanso merecido con la familia y amigos. Y ya está el finde. Sacamos la remera, abrimos la Quilmes, y encendemos el fuego. Dale che, vamos.

A las nueve nos solemos levantar. Alguien va por las facturas. Otro calienta la pava. Nos sentamos a la mesa. Todos peleamos por la crema pastelera. Algunos contentos con las medialunas. El cebador pasa el mate y charlamos unas tonterías mientras que unos vemos la tele, y otros escuchan cumbia. Te toca a vos o me toca mí, nos preguntamos después de haber tomado unos mates.

Por el mediodía no nos aguantamos más. El sol es brillante y el jardín nos llama. Las mujeres siguen con el mate, compartiendo chismes y risas. Los hombres buscamos la cerveza. Alguien abre la botella de Quilmes con una cuchara, y nos ponemos en el sol para hablar del partido.

Luego de dos botellas estamos pensando en la carne. Hay dos bicis en la puerta. La carnicería está cerquita y es lindo día. Tranquilos en las bicis pedaleamos por los caminos del campo. En la carnicería pedimos tapa de asado, asado, matambre, chorizo, morcilla, y a veces, chinchulines. Ponemos todo en las canastas de las bicis, y vamos. Ya tenemos un hambre de la mierda.

De vuelta en el jardín, unos han arrancado con el vino tinto y soda, y otros siguen con la Quilmes. Llevamos la parrilla hasta el suelo, arriba de unos ladrillos. Unos cartones están encendidos con el carbón adentro. Preparamos la carne con sal y un poco de limón. Ya hace calor. Las remeras están quitadas, y los tragos bien fríos nos refrescan.

Mientras que las mujeres están en la cocina, hirviendo papas y preparando una ensalada, quizás una ensalada rusa con papas, los hombres nos encargamos del asado. La carne se cocina despacio, crepitando. El aire caliente se nota en su alrededor.

Una hora y media después, las mujeres desesperadas con hambre y afuera el perfume fuerte llega a las narices. Nos tienta y picamos un poco, bajandola con más cerveza. Pan, carne, y cerveza.

Pongan la mesa chicas, ya está. Cortamos la carne en pedazos y la entregamos. Están como locas observando la mejor carne pare elegir, la ensalada y las papas moviéndose entre ellas hasta los platos. Como costumbre, los hombres suelen comer levantados en el jardín. Usamos envases para abrir más Quilmes y escuchamos la música, que está fuerte.

Media hora después, las mujeres lavando los platos; sacamos las cartas para el truco. Puteamos un poco y suena como que estamos peleando, pero no, es todo amistoso. Hijo de puta grita el que pierde, otra vez el cuatro de copas, sos un boludo. Pero todo bien che, vamos hasta la tele. Dale Boca gritamos. Algunos se arrodillan y rezan. Dale Boca, dale dale Boca. Ojalá ganemos boludo, y sería un domingo perfecto.

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